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Dispositivos Biométricos

​Dispositivos Biométricos ​​


Seguramente en más de una ocasión, hemos visto personas en los bancos, aeropuertos, hospitales, empresas o instituciones educativas, que para ingresar a una determinada área u oficina, aproximan su dedo, mano o rostro hacia un dispositivo que, después de algunos segundos, les brinda o niega el acceso. Estos aparatos se denominan sistemas biométricos y son cada vez más frecuentes en la vida cotidiana. Su uso se ha extendido a computadoras personales y teléfonos celulares de tal forma que para acceder estos recursos, es necesaria una autenticación, generalmente mediante la huella dactilar. 

Pero, ¿qué es la biometría? De acuerdo al Subcomité en Biometría perteneciente al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología de los Estados Unidos (NSTC por sus siglas en inglés), la biometría es un término que se utiliza: 

a) para describir una característica como una medición biológica (anatómica o fisiológica) o de conducta, empleadas para realizar un reconocimiento automatizado; 

b) como un proceso de reconocimiento de un individuo basado en características biológicas y conductuales que sean medibles. Es decir, consiste en la medición de ciertas características biológicas o de comportamiento que poseen todas las personas, pero que son únicas e irrepetibles en cada una de ellas, todo esto con el fin de llevar a cabo un proceso de reconocimiento comprobando así, que la persona es  quien dice ser. La biometría se divide fundamentalmente en dos tipos: fisiológica (se nace con ella) como la huella dactilar, el rostro, la mano,  el iris, la retina o los labios; conductual (se adquiere) como la forma en que un usuario teclea, la velocidad en que firma o la manera en que camina. 

Con base en lo anterior, desde hace algunas décadas, las empresas e instituciones preocupadas por la seguridad, se han dado a la tarea de fomentar el empleo y desarrollo de equipos que, mediante el uso de la biometría,  permitan identificar a las personas de forma más segura, rápida y eficiente. Es por ello que existen en el mercado, innumerables dispositivos biométricos que satisfacen la necesidad de controlar el acceso físico a determinadas áreas o el acceso a los sistemas de información. Así pues, se tienen sistemas de reconocimiento de huella dactilar, iris,  retina o geometría de la mano, sistemas de autenticación de patrones vasculares o características faciales; y los sistemas de comportamiento como los denominados dinámica de firma (Dynamic Signature Verification), ritmo de escritura (Keystroke Biometric System) o forma de caminar (Gait Biometry). 

En términos generales, la manera en que estos equipos registran e identifican a los usuarios es muy similar prácticamente en todas sus versiones:  
El primer paso es el denominado registro (enrollment)  donde el dispositivo toma muestras de las características biológicas del usuario; posteriormente el sistema las convierte en una plantilla (template) y la almacena en una base de datos (no necesariamente como imagen sino como una representación de ésta); el siguiente paso es la identificación o “uno a muchos” donde el sistema biométrico identifica a la persona  del resto de la población que ha sido registrada; y el último paso es la autenticación o “uno a uno”. Aquí, el sistema hace coincidir la identidad de la persona con su biometría, complementando en ocasiones este proceso, con el uso de otras tecnologías como contraseñas, número de identificación personal o tarjetas. 

Las ventajas de emplear un sistema biométrico son: facilidad de uso y comodidad, ya que para identificar a un usuario bastará con que se acerque o toque el dispositivo (según sea el caso); será más seguro y menos vulnerable a ataques por software pues la complejidad y especialización de estos sistemas reduce la posibilidad de cracking,  hay poca probabilidad de pérdida o robo dado que la clave de acceso es uno mismo. 
 
Sin embargo, la utilización de este tipo de sistemas también representa ciertas debilidades: no todos los dispositivos son igualmente confiables, por ejemplo, los sistemas de huella dactilar o escáner de iris son menos propensos a errores comparados con dinámica de firma o reconocimiento de voz; hay sistemas que siguen siendo muy costosos como los lectores de retina o iris; algunos son intrusivos, es decir, el usuario debe tener contacto físico con el dispositivo (como los lectores de huella dactilar o geometría de mano) lo que puede generar rechazo por considerarlos poco higiénicos. 

Asimismo, otra desventaja es que las lecturas pueden generar falsa aceptación (False Accept Rate o FAR), es decir que un usuario no autorizado sea reconocido como válido, o falso rechazo (False Reject Rate o FRR) donde un usuario autorizado sea rechazado. A pesar de las dificultades que a lo largo de los años se han presentado en el desarrollo, difusión y aceptación de los dispositivos biométricos, seguramente en un futuro cercano, el uso de contraseñas como método de acceso, será obsoleto y hasta olvidado y los procesos de identificación de usuario, se realizarán a través de sistemas biométricos multimodales, es decir, adquisición de distintos rasgos biométricos (por ejemplo, huella dactilar y características faciales), que permitan aumentar la velocidad, eficiencia y confiabilidad, mejorando la manera en que un usuario es reconocido. 
 
 


Referencias 

Jain, A. (2005). “Score normalization in multimodal biometric systems”. DOI: 
10.1016/j.patcog.2005.01.012. 
Tomado de 

NSTC. (2005). “Biometrics foundation documents”. National Science and Technology Council. Tomado de  

Theofanos, M. (2008). “Usability & biometrics”. National Institute of Standards and Technology. Tomado de 
 
 
Dónde encontrar más información: 








Elaborada por: M.A. Cuauhtémoc Vélez Martínez​

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