Tunel Emisor Oriente

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Túnel Emisor Oriente: una alternativa para mitigar el riesgo de inundaciones en la ZMVM​



​Con 62 km de longitud y 7 m de diámetro, el Túnel Emisor Oriente (TEO) desaloja, actualmente, las aguas servidas de la Ciudad de México. Esta obra considerada como una de las más grandes del mundo en su tipo, inició su construcción en 2009 y comenzó a operar en su totalidad en 2020 con el objetivo, por un lado, de evitar una inundación, que sería catastrófica si llegara a colapsar el gran canal del desagüe; por otro, dar mayor flexibilidad a la operación del sistema de drenaje del Valle de México para permitir el mantenimiento del drenaje profundo.

Debido a la sobre explotación de los acuíferos, el hundimiento del suelo en el Valle de México se ha acelerado, en consecuencia, ha disminuido la capacidad de conducción del canal. En 1975 el Gran Canal del Desagüe desalojaba por gravedad hasta 80 metros cúbicos por segundo de aguas residuales y de lluvias; mientras que en 2007, la contrapendiente causada por el hundimiento del suelo provocó la pérdida de capacidad del canal transportando solamente 15 metros cúbicos por segundo. En el mismo lapso, por falta de mantenimiento, el Túnel Emisor Central redujo su capacidad de conducción de 170 a 120 metros cúbicos por segundo.

Era evidente que el sistema principal de drenaje de la ZMVM estaba trabajando al límite, por lo que se tomó la decisión de construir otro túnel profundo para desalojar 150 metros cúbicos por segundo adicionales. El TEO inicia en la confluencia del Gran Canal de Desagüe con el Río de los Remedios en la Alcaldía Gustavo A. Madero (límite de la Ciudad de México con el Estado de México) y descarga en el municipio de Atotonilco de Tula, Estado de Hidalgo, cerca de la salida del Túnel Emisor Central. Tiene 25 lumbreras, algunas de ellas llegan a 150 metros de profundidad, que servirán para ingresar maquinaria, material y el personal que se requiera para darle mantenimiento.

Esta gran obra, en la que participaron investigadores del Instituto de Ingeniería de la UNAM especialistas en Mecánica de Suelos, Hidráulica, Estructuras y Sismología, representó un reto importante que afrontaron con muchos estudios que, hoy día, son referencia para quienes construyen en un tipo de suelo tan complicado como es el de la ZMVM.