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Propone II-UNAM plan de distribución de ayuda humanitaria en desastres 

  • El grupo de investigación GiiTraL del Instituto de Ingeniería de la UNAM propone un plan de ayuda ante desastres provocados por fenómenos naturales en un margen crítico de 72 horas.  

  • El estudio del caso del huracán Otis en Acapulco reveló que poblaciones vulnerables tardaron hasta 15 días en recibir apoyo, generando hambruna y enfermedades como dengue y colera. 

  • El proyecto busca articular la acción comunitaria con protocolos oficiales, bajo esquemas de vigilancia y coordinación eficientes. ​

La Dra. Angélica del Rocío Lozano Cuevas, responsable del Grupo de Investigación en Ingeniería de Transporte y Logística (GiiTraL) en el Instituto de Ingeniería de la UNAM (II-UNAM), presentó un plan de distribución de ayuda humanitaria en desastres provocados por fenómenos naturales durante la Reunión Informativa Anual (RIA) 2026, el pasado 4 de febrero.   

Los desastres derivados de fenómenos naturales como huracanes, sismos e inundaciones pueden dañar carreteras y dificultar la entrega de ayuda humanitaria. El grupo de investigación descubrió que tras el huracán Otis en Acapulco, las poblaciones más vulnerables esperaron hasta 15 días para recibir agua, alimentos y ropa, lo que provocó hambruna y enfermedades prevenibles como dengue y cólera. 

Por ello, el plan propuesto por el GiiTral se centra en una fase de preparación que permita atender a las personas damnificadas en un margen crítico de 72 horas a través del establecimiento de una red de distribución interna, es decir, cercana a los sitios de mayor riesgo y vulnerabilidad, en el que la población afectada tenga acceso a almacenes locales y nodos de ayuda 

Con la metodología desarrollada por el GiiTral se podría obtener una estimación de la demanda, la formulación matemática de cada problema y algoritmos de solución metaheurísticos —herramientas matemáticas que permiten encontrar soluciones rápidas y eficientes a problemas logísticos de alta complejidad-. 

Asimismo, el estudio identificó que una de las deficiencias en la Ley General de Protección Civil es que no toma en cuenta la participación de Asociaciones de la Sociedad Civil y de personas voluntarias.  

En consecuencia, el trabajo busca vincular la capacidad operativa de la comunidad con los protocolos oficiales, dentro de un marco de vigilancia eficaz que resulte en la acción coordinada óptima en contextos de desastres ​


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