En el DF, el Centro Histórico, la zona del aeropuerto y Chalco son los más vulnerables por los escurrimientos de agua. (Foto: Archivo El Universal )
Entre mayo y septiembre se registran el mayor número de inundaciones en la ciudad de México, pues es cuando se presentan las tormentas más fuertes, además, se generan encharcamientos por las deficiencias en el sistema de alcantarillado, provocadas principalmente por la acumulación de basura en las coladeras.
Ante esa situación, un equipo de investigadores del Instituto de Ingeniería de la UNAM (II) se dio a la tarea de elaborar mapas que, en distintos escenarios, muestran cuáles serían las pérdidas por inundación ante posibles fallas del sistema de drenaje profundo de la Ciudad de México. Este proyecto fue realizado para la Secretaría de Protección Civil del Distrito Federal y pretende conocer las zonas y poblaciones más vulnerables en épocas de lluvias.
El doctor Eduardo Reinoso Angulo, investigador titular y responsable del proyecto comentó: "a la autoridad le interesa saber, en épocas de lluvia, qué le puede pasar a la gente y cómo debemos prepararnos para evitar que haya encharcamientos o una inundación que ponga en riesgo la vida y bienes de las personas en la ciudad".
En el Distrito Federal, el Centro Histórico, la zona del aeropuerto y Chalco son los más vulnerables por los escurrimientos de agua que llegan a esos lugares, porque se trata de los puntos más bajos de la ciudad,
Integración de los mapas
Si bien la existencia de mapas por inundación no es reciente, hay algunos que muestran dónde podría presentarse este fenómeno en el Distrito Federal, la nueva aportación del Instituto de Ingeniería es la elaboración de mapas de escenarios de pérdidas por inundación.Miguel Ángel Jaimes Téllez, integrante del proyecto del II, explicó que este trabajo consiste en conjuntar mapas de inundación con la base de datos proporcionada por el gobierno capitalino de los edificios que existen, ya sean viviendas, oficinas, hospitales, entre otros, misma que se coloca en un sistema de información geográfica que indica dónde se presentarían las principales pérdidas y en qué tipo de edificios, ya que no es lo mismo un hospital inundado, una vivienda o una oficina.
Esto les permite a las autoridades elaborar planes de manejo de emergencias, porque pueden conocer dónde es posible que se presente una inundación y en qué lugares se generarían las mayores pérdidas y afectaciones, agregó.
Hablar de riesgo implica saber con qué frecuencia se puede producir cada evento, por ejemplo, no es igual que una inundación llegue a producirse una vez cada 5 mil años, a que se presente cada año y sea recurrente, ya que el nivel de pérdidas será mayor.
Por lo tanto, estos mapas llevan un proceso probabilístico en donde se determina la relación entre vulnerabilidad y peligro, es decir, qué daños pueden producirse y con qué frecuencia. Estos procesos los han realizado mediante sistemas desarrollados en el Instituto de Ingeniería de la UNAM.
Han sido varios los mapas de daños por inundación propuestos por este grupo de investigadores, ya que se plantean diferentes escenarios de pérdidas por inundación ante falla de algún componente del Emisor Central, del Gran Canal del Desagüe o del Emisor Poniente, en cada uno se calcula qué partes podrían inundarse si alguno de estos falla, cuáles serían las pérdidas materiales, las poblaciones dañadas y los edificios o casas afectados.
De acuerdo con el doctor Reinoso Angulo, estos mapas servirían para tomar mejores decisiones de planeación y para generar diversos escenarios que permitan conocer en dónde puede ser más débil el sistema: qué colonias podrían inundarse si uno de estos sistemas falla. Además, podrían servir para planificar acciones de ingeniería que evitarán los mayores daños posibles.
Un drenaje kilométrico
Para la realización de este proyecto se tuvo que conocer, entre otras cosas, cómo estaba integrado el sistema de drenaje profundo, el cual es considerado el más grande del mundo y cuya función principal es dar salida a todas las aguas que se juntan en la ciudad. Su construcción data de principios del siglo pasado y se ha ido integrando conforme se ha necesitado, no tanto para prevenir desastres, sino como respuesta a estos.
"Cuando se crea el drenaje la ciudad no era del tamaño que es ahora y ese canal más o menos serviría como alivio. Conforme fue creciendo la mancha urbana, los escurrimientos aumentaron y la cantidad de aguas negras también. En un inicio, el drenaje no estaba diseñado para mezclar aguas negras y aguas pluviales, pero al no haber otra salida tuvieron que mezclarse. Aunado a ello, a consecuencia de la famosa inundación del Centro Histórico en la década de los cincuenta, surgió la necesidad de presentarle otra rama al desagüe para ayudar a aliviar esa situación", comentó el doctor Marco Antonio Torres Pérez Negrón, investigador del Instituto de Ingeniería.
El drenaje profundo está integrado principalmente por el Gran Canal del Desagüe, el Emisor Central, el Emisor Poniente, el Emisor Oriente y sus distintos ramales. Los primeros que se crearon trabajaban a gravedad y el agua escurría sola, sin embargo debido a la falta de mantenimiento y a los hundimientos que en la actualidad vive la ciudad, ahora ha sido necesario implementar plantas de bombeo.
Dirección General de Divulgación de la Ciencia, UNAM