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La Pildorita
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La Pildorita 14 
 
 
DESAPERCIBIDO/INADVERTIDO

Las voces desapercibidamente, desapercibido, desapercibimiento suponen la negación o lo contrario de los vocablos apercibidamente, apercibido, apercibimiento, derivados todos del verbo apercibir, particularmente de su primera acepción: "prevenir, disponer, preparar lo necesario para alguna cosa". De tal manera que con la oración "llegó la visita estando yo desapercibido", lo que quiere decirse es que yo no estaba "prevenido, dispuesto o preparado".

Así las cosas, con la frecuente expresión "no quiero que esto pase desapercibido", ateniéndonos al sentido que la Academia proporciona al vocablo, tendría que entenderse que no se desea que eso pase "desprevenido o desprovisto de lo necesario", lo cual evidentemente no es lo que el hablante contemporáneo quiere decir.

Debería por tanto, usarse inadvertido y no desapercibido para expresar que algo o alguien no ha sido advertido, percibido, notado o tomado en cuenta.

ESTÍMULO

No son pocas las palabras cuya historia resulta verdaderamente curiosa, como sucede con el sustantivo estímulo y con el verbo estimular. Como la mayor parte de las palabras españolas, estímulo y estimular proceden del latín: stimulus y stimulare. En sentido recto, stimulus significa varias cosas, pero la primera de sus acepciones era "aguijada para picar a los bueyes". La aguijada no es otra cosa que una vara larga con una punta de hierro; stimulare, por su parte, tenía el sentido de ‘aguijonear, picar, punzar’. Otras acepciones de stimulus eran: "látigo, estaca puntiguada, pértiga para castigar a los siervos, etcétera.

Lo que interesa destacar es que, recientemente, al menos en el español mexicano, el sustantivo estímulo ha seguido su evolución semántica y hoy con frecuencia tiene un evidente valor de sustantivo concreto y no solo abstracto, como queda anotado en el vocabulario académico ‘incitamiento’. En cierta jerga administrativa o laboral se emplea estímulo como sinónimo de paga, en efectivo o en especie. En la UNAM, por ejemplo, si un profesor no falta durante un año, le dan un estímulo, consistente en una quincena extra de salario.

Si estímulo había significado primeramente ‘vara para picar a los bueyes’, ahora resulta que quiere decir ‘pago que se añade al salario normal’, lo que en un futuro acabaría por estimular al trabajador y no pagar con objeto de que trabaje con mayor intensidad o rapidez.

ONOMATOLOGÍA

La Onomatología (del gr. ónoma-atos, nombre y logos, tratado), o tratado del origen de los nombres propios personales.

Nota: g.=germano; gr.=griego; h.=hebreo; l.=latino, ar.=árabe

Abel, h., vanidad, ídolo (el que llora).

Adalberto, g., de brillante nobleza.

Adela, g., de linaje noble.

Alfonso, gr., noble guerrero, (según otros, todo lucha).

Benjamín, h., el hijo de mi mano derecha, de mi felicidad.

Berenice, gr. la que lleva la victoria.

Carmen, h., viña.

Carlos, g., el magnífico.

Daniel, h., juicio de Dios.

Ester, h., estrella de Venus.

Fernando, g., bravo en la paz.

Héctor, gr., mantenedor.

Isabel, h., la que jura por Dios.

Jorge, gr., agricultor.

Manuel, h., Dios con nosotros.